Graba la junta desde tu computadora con Windows y, al detener, Pithflow escribe la minuta:
resumen, los puntos clave ordenados por cuántas veces salió cada uno, las
decisiones que se dijeron y las tareas. La copias o la exportas y ya la editas a tu formato.
Lo que no hace — y conviene saberlo antes — es el acta formal con asistentes y votos.
Se usan como sinónimos y no lo son, y la diferencia decide si esta herramienta te sirve.
Lo que sí escribe
La minuta de trabajo
El registro de una junta normal: de qué se habló, qué pesó más, qué se decidió y qué
queda pendiente. Es el documento que circula por correo el mismo día y que nadie tiene
ganas de escribir.
Lo que no
El acta formal
El documento de un consejo, una asamblea o un comité, que suele pedir asistentes,
quórum, el sentido de cada voto y firmas. Pithflow no identifica a cada persona, así que
no puede llenar esa parte y no va a fingir que sí.
Para un acta, entonces, la herramienta sirve de materia prima: te ahorra reconstruir de
memoria lo que se dijo, y tú pones encima los nombres, la asistencia y los votos.
Qué trae la minuta que escribe
Cuatro bloques, siempre en el mismo orden, y el primero es el que la distingue de un resumen
cualquiera:
1
Resumen
Un párrafo con de qué se trató la junta. De ahí sale también el título de la tarjeta, así que no tienes que nombrarla.
2
Puntos clave, ordenados por menciones
Numerados, y con el número de veces distintas que salió cada uno al lado. El tema que tres personas trajeron de vuelta queda arriba, con su 3×. Un resumen plano esconde justo eso.
3
Decisiones
Solo las que se dijeron. Si un punto se quedó abierto, aparece arriba entre los temas y no aquí.
4
Tareas
Lo que quedó de pendiente, tal como se planteó. Sin dueño asignado si nadie lo dijo en voz alta.
¿Cuál es la diferencia entre una minuta y un acta?
La minuta es el registro de trabajo de una reunión: de qué se habló, qué se decidió y qué queda pendiente. El acta es el documento formal de un órgano — un consejo, una asamblea, un comité — y normalmente exige lista de asistentes, quórum, el sentido de cada voto y firmas. Pithflow escribe la minuta completa. Para un acta formal te deja el contenido listo, pero los nombres, la asistencia y los votos los pones tú, porque la herramienta no identifica a cada persona.
¿Entonces sirve para el acta de un consejo o una asamblea?
Sirve como materia prima, no como documento final. Tendrás el resumen, los puntos ordenados por cuántas veces se tocó cada uno, las decisiones tal como se dijeron y las tareas. Lo que falta es la parte que un acta formal necesita y esta herramienta no puede dar honestamente: quién estuvo, quién dijo qué y cómo votó cada quien.
¿Qué formato tiene la minuta que entrega?
Resumen, puntos clave numerados con el número de menciones al lado, decisiones y tareas, cada bloque en su sección. Puedes copiarla al portapapeles y pegarla donde la escribas normalmente, o exportarla como archivo Markdown desde la tarjeta de la reunión.
¿Puedo editarla antes de mandarla?
Sí, y conviene. Copia la minuta a tu documento y ajústala: quita lo que no aplique, agrega los nombres si tu formato los pide y verifica los pendientes con quien corresponda. La herramienta escribe el borrador; la última lectura sigue siendo tuya.
¿Funciona para juntas presenciales o solo para videollamadas?
Para las dos. En persona graba con el micrófono de la laptop y la transcripción sale sin etiquetas, porque un micrófono escucha a toda la sala. En videollamada graba además lo que suena en la computadora y separa tu micrófono del resto de la llamada.
¿Inventa acuerdos que no se dijeron?
No debe, y está escrito así en la instrucción que recibe: no se registra una decisión ni una tarea que no se haya dicho en la reunión. Si nadie cerró un punto, ese punto aparece entre los temas y no entre las decisiones. Aun así, lee la minuta antes de circularla: es un borrador, no un acta certificada.